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jueves, 9 de junio de 2011

NO ES VIEJO.


 
No es viejo aquel que pierde su cabello o su última muela, sino su última esperanza.
 
No es viejo, el que lleva en su corazón el amor siempre ardiente.
 
No es viejo el que mantiene su fe en sí mismo, el que vive sanamente alegre, convencido de que para el corazón puro no hay edad.
 
El cuerpo envejece, pero no la actividad creadora del espíritu.
 
Para el profano la ancianidad es invierno; para el sabio es la estación de la cosecha.
 
El crepúsculo de la vida trae consigo su propia lámpara.
 
Hay una primavera que no vuelve jamás y otra que es eterna; la primera es la juventud del cuerpo, la segunda es la juventud del alma.
 
Cuando una noble vida ha preparado la vejez, no es la decadencia lo que ésta recuerda: son los primeros destellos de la inmortalidad.
 
Es estupendo ver un viejo que asume la segunda parte de su vida con tanto coraje e ilusión como la primera.
 
Para ello tendrá que empezar por aceptar que el sol del atardecer es tan importante como el del amanecer y el mediodía, aunque su calor sea muy distinto.

El sol no se avergüenza de ponerse, no siente nostalgia de su brillo matutino, no piensa que las horas del día lo están echando del cielo.

No se experimenta menos luminoso ni hermoso por comprobar que el ocaso se aproxima, no cree que su resolana sobre los edificios sea menos importante o necesaria.

Cada hora tiene su gozo. El sol lo sabe y cumple hora a hora su tarea.
¡Ah... si todos los ancianos entendieran que su sonrisa sobre los hombres puede ser tan hermosa y fecunda como ese último rayo de sol antes de ponerse!

TU BENDICIÓN


Acallando del alma los dolores,
sólo por el laúd acompañado,
mis pálidos cantares, como flores
vengo a dejar en tu sepulcro helado.

De entre los vivos te arrancó la suerte
en un instante trágico. ., Sombrío.,.
Sin embargo, el abismo de la muerte
no impide que me escuches, padre mío! .

Cuando partiste, en nuestro hogar tranquilo
todo mudo quedó, todo sin vida,
pero tu imagen encontró un asilo:
mi pobre corazón, nunca te olvida.

Aún te contemplo con amor profundo;
aún te escucho, te adoro, sí, te adoro!
Sólo no estoy! Camina por el mundo
la sombra de tu espíritu, conmigo!

Como han dejado en la memoria mía
las noches de mi hogar, perennes huellas!
Noches de encanto, noches de alegría,
recamadas de fúlgidas estrellas!

Cuan dichosos instantes a tu lado:
olvidando del día los enojos,
todo lo contemplaba iluminado
por la lumbre tranquila de tus ojos!

Cuando ya el sueño halagador venía
me mirabas con último embeleso. . .
Tu mano con amor, me bendecía. . .
Después dejabas en mi frente. . . Un beso.

Delicias del hogar, mi único anhelo,
hoy en las sombras del pasado, hundidas:
No os alejis, venid, dadme un consuelo,
aliviad el dolor de mis heridas!

La desgracia llegó: sonó la hora.
Honda pena dejó en mi pecho abierto,
porque una oscura noche aterradora
te ví tendido entre una caja. .. Muerto! . . .

Ay! Cuan negros recuerdos: los blandones
ardían con su llama vacilante;
Coronas. . . Un altar. . . Entre crespones,
la blancura de un Cristo agonizante. . .

Tan sólo en la penumbra se escuchaban
acentos comprimidos y lejanos. . .
En tanto al pie de tu ataúd, oraban
de rodillas, mi madre y mis hermanos. . .

Esa noche de lúgubre amargura
recliné mi cabeza en la almohada,
sin sentir de tu beso la frescura,
sin recibir tu bendición sagrada!

Fue un sueño acaso? Loco desvarío,
una ilusión que se forjó el deseo,
locura fue del pensamiento mío?
Nada más que un delirio? No lo creo!
Sí! Te sentí llegar! Mi mente absorta
caminar en la alcoba te sentía. . .
Verte no pude pero que me importa? . .
Con los ojos del alma, te veía! . . .

Te acercaste: tus brazos me estrecharon. . .
Tu mano me bendijo, dulcemente. . .
Con ternura, tus labios estamparon
un beso de dolor, sobre mi frente! . . .

Desde esa hora, al reclinar mis sienes
no me conturba ni me ahoga el llanto.
Sé que tu bendición a darme vienes!
No lo puedo dudar, me amaste tanto!

Por...Carlos Mazo – Poeta Colombiano

GRACIAS PAPA


Gracias papá por estos años,
que al lado de mamá y tus hijos...
nos haz dado lo mejor de tu existencia...
tu abnegación, tu amor y tus consejos.

Hoy solo quiero decirte viejo del alma,
que eres el ser que más respeto y admiro...
por eso te pido con amor y vehemencia,
que más que padre...¡Seas mi amigo!

Me enseñaste a caminar cuando era niño,
y de tus manos agarrado di mi primer paso...
Hoy que camino por el rumbo de la vida...
voy por ella aferrado a tus ejemplos y consejos.

Acaso no recuerdas con malicia viejo mío,
aquellas noches que anduviste en calzoncillos
buscando la cuna donde yo dormía...
me cobijaste y sin perturbar mi sueño,
con amor de macho enternecido...
pusiste un beso en mi nalguita fría.

Soy la oveja descarriada que regresa
al redil de tus brazos padre mío.
dadme el perdón y con cariño...
el dulce calor de tus consejos.

Si fui rebelde y te causé una herida,
por no escuchar tus consejos viejo mío...
Te pido perdón con el alma vencida
por que quiero regresar arrepentido.


¡Gracias papá!...por ser mi padre
que en unión con mi madre me diste vida.
Gracias por ser y lo que haz sido...
más que papá...
¡Un buen amigo!

PARA MI PADRE



Cuantas cosas son necesarias decir antes que sea demasiado tarde.

Escucho tanta gente sufrir del recuerdo, del instante no queriendo admitir, aceptar lo irreparable, lamentos, gritos, dolor, sin ni siquiera ya escucharse, por eso hoy quiero escribir.

Escribir para mi padre que lo tengo hoy aquí, y reparar lo irreparable...

Yo siempre pienso en ti, mi viejo inolvidable, y hoy te digo te amo.

Gracias por ser mi padre...

Los recuerdos de niño, de cuando te veía gigante, y hoy que soy adulto....
Te veo aún más grande.

Por eso hoy te digo...
¡Te amo padre...
antes que sea demasiado tarde!

Tema para meditar un poco como hijo y padre a la vez.......



Relataba un hombre todavía joven:


Quise darle a mis hijos lo que yo nunca tuve, entonces comencé a trabajar catorce horas diarias.
No había para más, sábados ni domingo; consideraba que tomar vacaciones era locura o sacrilegio.

Trabajaba día y noche y mi único fin era el dinero, no me paraba en nada para conseguirlo...
¡Quería darle a mis hijos lo que yo nunca tuve!


Lo interrumpió alguien:


¿ Y lograste lo que te propusiste?


¡ Claro que sí !... Contestó el hombre.
Yo nunca tuve un padre agobiado, hosco, siempre de mal humor, preocupado, lleno de angustias y ansiedades, sin tiempo para besarme, acariciarme y jugar conmigo o darme un consejo cuando más lo necesitaba.
... Ese es el padre que yo les dí a mis hijos...


¡Ahora ellos tienen lo que yo nunca tuve!

MI PADRE


La nobleza del alma es su nobleza;
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero forma su pobreza
la página más grande de su historia.
Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.
Quiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean
y de todos los versos de mi lira
éstos los dignos de su nombre sean.

Por: Juán de Dios Peza – Poeta Mexicano.

martes, 9 de noviembre de 2010