II. Dirección divina (Éxodo 13:17-22).
A. El camino del sufrimiento
Después de rehusar dejar ir a los israelitas. Faraón ya no podía resistir a Dios, y tuvo que confesar su derrota. Pero Faraón no sería el único obstáculo que el pueblo de Israel tendría al tratar de seguir a Dios hacia afuera de Egipto. Como ocurre en muchos casos cuando uno decide seguir a Dios, el camino de fe hacia la Tierra Prometida no sería fácil.
Había varias rutas posibles por las que que Moisés guiara al pueblo a Canaán. La primera era "por el camino de la tierra de los filisteos". Este era el camino más corto. Sin embargo, esta ruta hubiera llevado a los israelitas por un camino muy peligroso a una tierra hostil, y hubiera terminado en guerra (v. 17).
El segundo camino era directo por el Sinaí hasta Cades. Sin embargo, esta ruta sería improbable porque no había agua. Dios escogió la tercera ruta, hacia el sur hasta Horeb (Monte Sinaí) y luego hacia el norte a Cades. Este camino sería difícil. Dios no les prometió que el viaje sería fácil. Pero el tono de estos versículos muestra que Dios guiaría a Israel de acuerdo con Su plan divino.
Uno de los obstáculos más grandes al crecimiento espiritual del creyente es querer obtenerlo todo ahora. Vivimos en una época de placer instantáneo. El crecimiento espiritual no es instantáneo. Más bien, las dificultades que enfrentamos en nuestra vida espiritual nos ayudarán a crecer "en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Efesios 4:15). Al describir los beneficios de la adversidad, un autor escribió: "Nos conviene que a veces nos fatiguemos y que llevemos una cruz; porque producen conciencia en el hombre... de que está desterrado en esta vida, para que no confíe en ninguna cosa de este mundo" (Tomás de Kempis, La imitación de Cristo).
Pregunta: ¿Por qué se nos hace tan difícil el camino que conduce a la madurez espiritual?
Si vamos a seguir al Señor no podemos olvidar que Él nos llama a llevar su cruz (Marcos 8:34). Las pruebas vienen para acercamos más a Dios y para transformamos a ser semejantes a El (Santiago 1:3,4). Sin embargo, nunca tendremos que temer enfrentar estos desafíos solos. Así como Dios hizo saber a Israel que El siempre estuvo con ellos en el desierto, también estará con nosotros.
-- B. Un Guía constante
El camino hacia la Tierra Prometida tendría sus momentos de incerti-dumbre, de temor y de tinieblas para los hijos de Israel. Como parte del plan de Dios, el Señor escogió un medio para recordar constantemente a los israelitas que Él estaba con ellos.
Usando una columna de nube y fuego. Dios continuamente mostró su presencia. Estos son símbolos que siempre se usan en la Biblia para representar la presencia de Dios (Mateo 17:5, Hechos 1:9; 2:3). El fuego representa el juicio y el poder iluminador de Dios. La nube puede ser un símbolo del misterio y lo secreto de Dios.
Aunque el camino de fe no siempre es fácil. Dios no deja a su pueblo sin consejo, dirección, o protección. El se reveló eternamente a nosotros a la luz de Cristo Jesús (Juan 1:4,5,9). Esta misma presencia de Cristo continúa operando en la vida de los creyentes. Por medio del Espíritu Santo, Dios guía a su pueblo en el camino de justicia (Juan 16:7-11). Por medio del Espíritu Santo El también llevará a todo creyente hacia la ciudad futura (Hebreos 13:14).
III, Protección sobrenatural (Éxodo 14:21-31).
-- A. La obediencia abre puertas
El viaje apenas había comenzado cuando el pueblo de Israel enfrentó su primera prueba. Con el Mar Rojo por delante y los egipcios por detrás, el temor fácilmente podría haberlos hecho rendirse. El enemigo de Dios sabe que es en el principio de la peregrinación de la fe que uno es más susceptible (Marcos 4:4-7). No obstante, Dios no dejaría que su pueblo fuera esclavizado otra vez. Por medio de la fidelidad y la obediencia del siervo del Señor, el pueblo derrotaría sobrenaturalmente a sus adversarios.
Pregunta: Basado en este pasaje, ¿cómo es de importante poder discernir correctamente la dirección de Dios?
Obediencia a la Palabra de Dios es de suma importancia para que ocurra una victoria espiritual. Imagine el desastre que pudiera haber ocurrido si Moisés hubiera considerado el mandato de Dios de extender su vara como una orden necia e innecesaria. Qué tragedia para Israel si no hubiera caminado obedientemente por el camino divinamente creado por Dios.
Este pasaje demuestra un principio importante en el reino de Dios: que los elementos humanos y divinos son necesarios para terminar la tarea con éxito. Como representante de Dios, Moisés fue fiel en hacer lo que se le mandó. Israel tuvo que disponerse a marchar hacia donde el mar había estado el día anterior. Pero cuando Dios hizo el milagro y su pueblo respondió en fe, la victoria fue de ellos.
-- B. Dios pelea por su pueblo
Cuando Moisés obedeció. Dios respondió tal como había prometido. Noten que el versículo 21 menciona que aunque Moisés extendió su vara, fue Dios el que partió las aguas. Noten también el mismo énfasis en los versículos 24 y 27 donde el Señor recibe la gloria por haber traído la derrota de los enemigos de su pueblo.
El éxodo y las poderosas obras de Dios produjeron un pueblo cuya identidad fue transformada radicalmente. Israel respondió en la forma más apropiada: expresó alabanzas y adoración al Dios que es grande en misericordia y poderío. (Éxodo 15:1-19)
Pregunta: ¿Qué significa para nosotros en nuestro andar cristiano el éxodo de Israel?
En el éxodo Israel vio a Dios revelado de una manera nueva. Ellos vieron su supremacía sobre todos los dioses falsos, y también que se interesaba por el bienestar de todo su pueblo. El Dios revelado en Éxodo era un Dios cuyo poder y soberanía cubrían los cielos y quien se interesó personalmente en la gente común. Esto es cierto hoy también. El Dios todopoderoso escogió librar del pecado a todo aquel que viniera a El por fe en su hijo. Y no hay otro ejemplo más claro del cuidado que Dios tiene por la gente común que su propia identificación con la humanidad en la encamación.
Aplicación
Cada uno de nosotros debe reconocer que necesita su propio éxodo. Hemos nacido dentro del cautiverio y la opresión del pecado y el egoísmo (Romanos 3:23). Para los que han alcanzado la libertad en Cristo, la vida cristiana sigue siendo una demostración continua de la liberación de Dios en nuestra vida hemos sido librados de la ira, el orgullo, la deshonestidad, la codicia, pensamientos impuros, y otras muchas tentaciones.
Sin embargo, la clave es obedecer. La única forma en que tendremos nuestro propio éxodo es obedecer fielmente el plan de Dios. Los israelitas tuvieron que poner la sangre de un cordero o cabrito de un año en los postes y en el dintel de la puerta como señal de obediencia; una vida tuvo que ser sacrificada simbólicamente para que muchos fueran salvos. Esos sacrificios señalaron hacia el sacrificio eficaz de Cristo en la cruz. Así como Israel, nosotros debemos seguir el plan de Dios para ser salvos de la esclavitud del pecado.
No olvidemos que "estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida" (Mateo 7:14). Habrá muchas ocasiones en nuestra jornada en que enfrentaremos tiempos críticos de prueba, tiempos cuando parece que habría sido mejor quedamos en el "Egipto" de nuestra antigua vida. En esos momentos veamos con fe al Señor. Los tiempos de prueba son oportunidades para que veamos la poderosa mano de Dios obrando a nuestro favor.
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