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martes, 11 de enero de 2011

Cerrando Circulos


O cerrando puertas.
O cerrando capítulos.
Como quiera llamarlo.
Lo importante es poder cerrarlos.
Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van
clausurando.
¿Terminó con su trabajo?
¿Se acabó la relación?
¿Ya no vive más en esa casa?
¿Debe irse de viaje?
¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente 'revolcándose' en los porqués, en devolver el cassete y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos.
A pasar la hoja.
A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió.
Y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa.
Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de
superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que
tenemos en el presente.
El pasado ya pasó.
No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que ”alguna vez se den cuenta de quién es usted”.
Suelte el resentimiento, el prender “su televisor” personal para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás.
Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.
¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo! Si no, déjelo ir, cierre
capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.
Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida.
Recuerde que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir
porque cuando usted vino a este mundo “llegó” sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable.
Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.
Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!

Autor: Paulo Coehlo

miércoles, 5 de enero de 2011

Los tres Reyes Magos. un poco de historia .



Un poco de historia sobre los reyes magos

Reyes Magos

(Plural del latín magus; griego magoi)


Los «sabios de Oriente» que vinieron a adorar aL niño de Belen

I. Quiénes eran los Magos
II. Tiempo y circunstancias de su visita



I. QUIÉNES ERAN LOS MAGOS

A. Evidencia no-bíblica

Podemos conjeturar la evidencia no-bíblica a partir de un significado probable de la palabra magoi. Herodoto (I, ci) es nuestra autoridad para suponer que los Magos eran de la casta sagrada de los Medos. Proveían de sacerdotes para Persia y, dejando de lado vicisitudes dinásticas, siempre mantuvieron sobre sus dominios influencia religiosa. Al jefe de esta casta, Nergal Sharezan, Jeremías da el título de Rab-Mag, «Mago-Jefe» (Jeremías 39, 3; 39, 13, en el hebreo original -las traducciones de los Setenta y de la Vulgata son aquí erróneas). Después de la caída del poder de Asiria y de Babilonia, la religión de los Magos perdió influencia en Persia. Ciro sometió totalmente a la casta sagrada; su hijo Cambises la reprimió severamente. Los Magos se sublevaron y pusieron a Gaumata, su jefe, como Rey de Persia con el nombre de Smerdis. Sin embargo, fue asesinado (521 a. C.), y Darío fue nombrado rey. Esta caída de los Magos fue celebrada en Persia con una fiesta nacional llamada magophonia (Her., III, lxiii, lxxiii, lxxix). No obstante, la influencia religiosa de esta casta sacerdotal continuó en Persia a través del gobierno de la dinastía Aquemenida (Ctesias, «Persia», X-XV); y no es inverosímil pensar que en tiempos del nacimiento de Cristo fuese bastante floreciente bajo el dominio parto. Estrabon (XI, ix, 3) dice que los sacerdotes magos formaron uno de los dos consejos del Imperio parto.

B. Evidencia bíblica

La palabra magoi frecuentemente tiene el significado de «mago» [magician], tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (ver Hch 8, 9; 13, 6, 8; también los Setenta en Daniel 1, 20; 2, 2, 10, 27; 4, 4; 5, 7; 11, 15). San Justino (Tryph., lxxxviii), Orígenes (Cels., I, lx), San Agustín (Serm. xx, «De epiphania») y San Jerónimo (In Isa. xix, 1) encontraron el mismo significado en el segundo capítulo de Mateo, aunque esta no es la interpretación común.

C. Evidencia Patrística

Ningún Padre de la Iglesia sostuvo que los Magos tenían que ser reyes. Tertuliano (Adv. Marcion., III, xiii) dice que fueron de estirpe real (fere reges), y por eso coincide con lo que hemos concluido en la evidencia no-bíblica. Por otra parte, la Iglesia en su liturgia aplica a los Magos las palabras: «Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba le traerán sus regalos: y todos los reyes de la tierra le adorarán» (Salmo 71, 10). Pero este uso del texto refiriéndose a ellos no prueba más que eran reyes que viajaban desde Tarsis, Arabia y Saba. Como frecuentemente sucede, una acomodación litúrgica de un texto ha venido a ser considerada con el tiempo una interpretación auténtica fuera de él. No eran magos [magicians): el significado correcto de magoi, aunque no se halla en la Biblia, es requerido por le contexto en el segundo capítulo de San Mateo. Estos Magos pueden no haber sido otros que miembros de la casta sacerdotal anteriormente referida. La religión de los Magos era fundamentalmente la de Zoroastro y prohibía la hechicería; su astrología y habilidad para interpretar sueños fue ocasión de su encuentro con Cristo» (Ver ASPECTOS TEOLÓGICOS DEL AVESTA).

La narración evangélica no menciona el número de Magos, y no hay una tradición cierta sobre esta materia. Varios Padres hablan de tres Magos; en realidad se hallan influenciados por el número de regalos. En el Oriente, la tradición habla de doce obsequios. En el cristianismo primitivo el arte no es un testimonio consistente:

i una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino muestra a dos;

i otra en el Museo Laterano, tres;

i otra en el cementerio de Domitila, cuatro;

i un jarrón en el Museo Kircher, ocho (Marucchi, «Eléments d'archéologie chrétienne», Paris, 1899, I 197).

Los nombres de los Magos son tan inciertos como su número. Entre los Latinos, desde el siglo VII, encontramos ligeras variantes en los nombres, Gaspar, Melchor y Baltasar; el Martirologio menciona a San Gaspar el primero de Enero, San Melchor el día seis y San Baltasar el once (Acta SS., I, 8, 323, 664). Los sirios tienen a Larvandad, Hormisdas, Gushnasaph, etc.; los armenios Kagba, Badadilma, etc. (Cf. Acta Sanctorum, May, I, 1780). Dejando de lado la noción puramente legendaria según la cual representan a las tres familias que descienden de Noé, aparecen como provenientes de «oriente» (Mat., ii, 1, 2, 9). Al oriente de Palestina sólo la antigua Media, Persia, Asiria y Babilonia tienen un sacerdocio de Magos en el tiempo del nacimiento de Cristo. Los Magos vinieron desde alguna parte del Imperio Parto. Probablemente cruzaron el desierto de Siria, entre el Eufrates y Siria, llegando a Haleb (Aleppo) o Tudmor (Palmyra), recorriendo el trayecto hasta Damasco y hacia el sur, en lo que ahora es la gran ruta a la Meca (darb elhaj, «el camino de los peregrinos»), continuando por el Mar de Galilea y el Jordán por el oeste hasta cruzar el vado cerca de Jericó. No hay tradición precisa de la denominada tierra «del oriente». Según San Máximo (Homil. xviii in Epiphan.) es Babilonia; también Teodoto de Ancyra (Homil. de Nativitate, I, x); según San Clemente de Alejandría (Strom., I, xv) y San Cirilo de Alejandría (In Is. xlix, 12) es Persia; según San Justino (Cont. Tryphon., lxxvii), Tertuliano (Adv. Jud., ix) y San Epifanio (Expos. fidei, viii) es Arabia.

Tres Reyes Magos y estrella de Belén clipart.
II. TIEMPO Y CIRCUNSTANCIAS DE SU VISITA

La visita de los Magos tuvo lugar después de la Presentación del Niño en el Templo (Lucas 2, 38). Los Magos habían partido poco antes de que el ángel dijese a José que tomase al Niño y a su Madre y fuese a Egipto (Mateo 2, 13). Antes Herodes había intentado infructuosamente que los Magos retornasen, lo que deja fuera de toda duda que la presentación ya habría tenido lugar. Surge con ello una nueva dificultad: después de la presentación, la Sagrada Familia volvió a Galilea (Lucas 2, 39). Se piensa que este retorno no fue inmediato. Lucas omite los incidentes de los Magos, la huida a Egipto, la matanza de los Inocentes y el retorno desde Egipto, y retoma la historia con la vuelta de la Sagrada Familia a Galilea. Nosotros preferimos interpretar las palabras de Lucas como indicando un retorno a Galilea inmediatamente después de la presentación. La estancia en Nazaret fue muy breve. Tiempo después la Sagrada Familia volvió probablemente a permanecer en Belén. Entonces vinieron los Magos. Era «en tiempos del rey Herodes» (Mateo 2, 1), i. e., antes del 4 a. C. (A.V.C. 750), fecha probable de la muerte de Herodes en Jericó. No obstante, sabemos que Arquelao, hijo de Herodes, sucedió como etnarca a su padre en una parte del reino, y fue depuesto o en su noveno año (Josefo, Bel. Jud., II, vii, 3) o en el décimo (Josefo, Antiq., XVII, xviii, 2), durante el consulado de Lepido y Arruntio (Dion Cassis, lv, 27), i. e., 6 d. C. Por otra parte, los Magos vinieron mientras el rey Herodes estaba en Jerusalén (vv. 3, 7), no en Jericó, i. e., o al comienzo del 4 a. C. o al final del 5 a. C. Por último, eso fue probablemente un año, o un poco más de un año, después del nacimiento de Cristo. Herodes preguntó a los Magos el tiempo en que apareció la estrella. Considerando esto como el tiempo del nacimiento del Niño, mató a los varones de dos años para abajo en Belén y sus alrededores (v. 16). Algunos Padres concluyen de esta cruel matanza que los Magos llegaron a Jerusalén dos años después de la Navidad (San Epifanio, «Haer.», LI, 9; Juvencio, «Hist. Evang.», I, 259). Su conclusión tiene visos de probabilidad; aunque la matanza de los niños de dos años puede haberse debido a alguna otra razón -por ejemplo, al temor de Herodes de que los Magos le hubiesen engañado en lo que a la aparición de la estrella se refiere o que los Magos se hubiesen equivocado en la unión de la aparición de la estrella con el nacimiento del Niño. Arte y arqueología favorecen nuestro punto de vista. Únicamente un monumento primitivo representa al Niño en el pesebre mientras los magos adoran; en otros Jesús permanece sobre las rodillas de María y bastante crecido (ver Cornely, «Introd. Special in N. T.», p. 203).

Desde Persia, de donde supuestamente vinieron los Magos, hasta Jerusalén había un trayecto de entre 1000 y 1200 millas. En semejante distancia debieron emplear entre tres y doce meses en camello. Además del tiempo del viaje, emplearon probablemente varias semanas de preparación. Los Magos pudieron haber llegado a Jerusalén un año o más después de la aparición de la estrella. San Agustín (De consensu Evang., II, v, 17) opina que la fecha de la Epifanía, el seis de Enero, prueba que los Magos llegaron a Belén trece días después de la Natividad, i. e., después del 25 de Diciembre. Su argumento conforme a las fechas litúrgicas era incorrecto. Ninguna fecha litúrgica es, ciertamente, fecha histórica (Para una explicación de las dificultades cronológicas, ver Cronología Bíblica, Fecha de la Natividad de Jesucristo). En el siglo IV las Iglesias de Oriente celebraban el 6 de Enero como la fiesta del Nacimiento de Cristo, la Adoración de los Magos y el Bautismo de Cristo, mientras que en el Occidente el Nacimiento de Cristo era celebrado el 25 de Diciembre. Esa fecha tardía de la Natividad fue introducida en la Iglesia de Antioquía en tiempos de San Juan Crisóstomo (P. G., XLIX, 351), y todavía más tarde en las Iglesias de Jerusalén y Alejandría.

Que los Magos pensaron que la estrella les dirigía es evidente por las palabras (eidomen gar autou ton astera) que emplea Mateo en 2, 2. ¿Era realmente una estrella? Los racionalistas y los protestantes racionalistas, en sus esfuerzos por evadirse del sobrenatural, elaboraron algunas hipótesis:

i La palabra aster puede significar un cometa; la estrella de los Magos era un cometa.

i La estrella pudo haber sido la conjunción de Júpiter y Saturno (7 a. C.), o de Júpiter y Venus (6 a. C.).

i Los Magos pudieron haber visto una stella nova, una estrella que aumenta de repente en tamaño y brillo y luego disminuye de nuevo.

Estas teorías dejan de lado la explicación de que «la estrella que habían visto en el oriente, estaba delante de ellos hasta que vino a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño» (Mateo 2,9). La posición de una estrella fija en el cielo varía al menos un grado cada día. Una estrella no fija pudo moverse delante de los Magos hasta conducirles a Belén; ninguna estrella fija ni ningún cometa pudo haber desaparecido y aparecido ni tampoco pararse. La Estrella de Belén sólo pudo haber sido un fenómeno milagroso, como fue la columna de fuego que permaneció en el campamento durante el Éxodo de Israel (Éxodo 13, 21), o el «resplandor de Dios» que brilló en torno a los pastores (Lucas 2, 9), o «la luz proveniente del cielo» que abatió a Saulo (Hechos 9, 3).

La filosofía de los Magos, aunque errónea, les condujo en su viaje hasta que encontraron a Cristo. La astrología de los Magos postulaba una contrapartida celestial como complemento del hombre terreno y condicionaba por completo la personalidad humana. Su «doble» [los fravashi de los parsis) se desarrollaba junto con cada hombre bueno, unidos los dos hasta la muerte. La aparición repentina de una nueva y brillante estrella sugirió a los Magos el nacimiento de una persona importante. Ellos vinieron a adorarlo -i. e., a conocer la divinidad de este Rey recién nacido (vv. 2, 8, 11). Algunos Padres (San Ireneo, «Adv. Haer.», III, ix, 2; Progem. «in Num.», homil. xiii, 7) pensaron que los Magos vieron en «su estrella» un cumplimiento de la profecía de Balaam: «Una estrella brillará sobre Jacob y un cetro brotará de Israel» (Números 24, 17). Pero en el paralelismo de la profecía, la «Estrella» de Balaam es un gran príncipe, no un cuerpo celeste; no es probable que en virtud de este mensaje profético los Magos siguieran a una estrella especial del firmamento como un signo del Mesías. Además, es probable que los Magos estuvieran familiarizados con las grandes profecías mesiánicas. Muchos judíos no volvieron del exilio con Nehemías. Cuando nació Cristo, había indudablemente población hebrea en Babilonia, y probablemente también en Persia. Por alguna razón, la tradición hebrea sobrevivió en Persia. Por otra parte, Virgilio, Horacio, Tácito (Hist., V, xiii) y Suetonio (Vespas., iv) dan testimonio de que, en tiempos del nacimiento de Cristo, había por todo el Imperio Romano una inquietud y expectación generalizadas de una Edad de Oro y un gran liberador. Podemos admitir sin dificultad que los Magos estaban guiados por tales influencias hebraicas y gentiles para esperar al Mesías que pronto vendría. Pero debió de ser alguna revelación especial divina el motivo por el cual conocieron que «su estrella» significaba el nacimiento de un rey, que ese rey recién nacido era verdadero Dios y que debían seguir «su estrella» hasta el lugar del nacimiento del Dios-Rey (San León, Serm. xxxiv, «In Epiphan.», IV, 3).
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La venida de los Magos causó gran conmoción en Jerusalén; todos, incluso el rey Herodes, escucharon su pregunta. Herodes y sus sacerdotes deberían haberse puesto contentos con las noticias, pero estaban tristes. Llama la atención que los sacerdotes mostrasen a los Magos el camino, de lo cual se deduce que no habrían hecho el camino por sí mismos. Los Magos siguieron la estrella unas 6 millas hacia el sur de Belén, «y entrando en la casa [eis ten oikian], encontraron al niño» (v. 11). No hay razón para suponer, con algunos Padres (San Agustín, Serm. cc, «In Epiphan.», I, 2), que el Niño aún estaba en el establo. Los Magos adoraron (prosekynesan) al Niño Dios, y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Dar regalos obedecía a una costumbre oriental. La intención del oro es clara: el Niño era pobre. No conocemos la intención de los otros regalos. Los Magos no pretenden probablemente un significado simbólico. Los Padres han encontrado numerosos y variados significados simbólicos en los tres regalos; no está claro que alguno de estos significados sea inspirado (cf. Knabenbauer, «in Matth.», 1892).

Los Magos escucharon en sueños que no volviesen a Herodes y «volvieron a su país por otro camino» (v. 12). Ese camino pudo haber sido un camino por el Jordán, de tal manera que eludiese Jerusalén y Jericó; o un rodeo hacia el sur a través de Berseba, al este del camino principal (ahora la ruta de la Meca) en el territorio de Moab y allende el Mar Muerto. Se dice que después de su retorno a su patria los Magos fueron bautizados por Santo Tomás y trabajaron mucho para la propagación de la fe en Cristo. La historia es narrada por un escritor arriano no antes del siglo VI, cuya obra está impresa como «Opus imperfectum in Mattheum» entre los escritos de San Juan Crisóstomo (P. G. LVI, 644). Este autor admite que lo ha descrito a partir del apócrifo Libro de Seth, y escribe sobre los Magos algo que es claramente legendario. La catedral de Colonia contiene los que pretenden ser los restos de los Magos; éstos, se dice, fueron descubiertos en Persia, llevados a Constantinopla por Santa Elena, transferidos a Milán en el siglo V y a Colonia en 1163 (Acta SS., I, 323).

WALTER DRUM

Transcrito por John Szpytman
Traducido por José Demetrio Jiménez

EL CUARTO REY MAGO,cuenta una leyenda rusa....


 

EL CUARTO REY MAGO

Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos. Luego de haber visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de sus burritos.

Luego de varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche los agarró una tormenta. Todos se bajaron de sus cabalgaduras, y tapándose con sus grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de los camellos arrodillados sobre la arena.


El cuarto Rey, que no tenía camellos, sino sólo burros buscó amparo junto a la choza de un pastor metiendo sus animalitos en el corral de pirca. Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para recomenzar la marcha. Pero la tormenta había desparramado todas las ovejitas del pobre pastor, junto a cuya choza se había refugiado el cuarto Rey. Y se trataba de un pobre pastor que no tenía ni cabalgadura, ni fuerzas para reunir su majada dispersa.

Nuestro cuarto Rey se encontró frente a un dilema. Si ayudaba al buen hombre a recoger sus ovejas, se retrasaría de la caravana y no podría ya seguir con sus Camaradas. El no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder. Pero por otro lado su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a uno de sus hermanos?

Finalmente se decidió por quedarse y gastó casi una semana en volver a reunir todo el rebaño disperso. Cuando finalmente lo logró se dio cuenta de que sus compañeros ya estaban lejos, y que además había tenido que consumir parte de su aceite y de su vino compartiéndolo con el viejo. Pero no se puso triste. Se despidió y poniéndose nuevamente en camino aceleró el tranco de sus burritos para acortar la distancia.


Luego de mucho vagar sin rumbo, llegó finalmente a un lugar donde vivía una madre con muchos chicos pequeños y que tenía a su esposo muy enfermo. Era el tiempo de la cosecha. Había que levantar la cebada lo antes. posible, porque de lo contrario los pájaros o el viento terminarían por llevarse todos los granos ya bien maduros.

Otra vez se encontró frente a una decisión. Si se quedaba a ayudar a aquellos pobres campesinos, sería tanto el tiempo perdido que ya tenía que hacerse a la idea de no encontrarse más con su caravana. Pero tampoco podía dejar en esa situación a aquella pobre madre con tantos chicos que necesitaba de aquella cosecha para tener pan el resto del año.


No tenía corazón para presentarse ante el Rey Mesías si no hacía lo posible por ayudar a sus hermanos. De esta manera se le fueron varias semanas hasta que logró poner todo el grano a salvo. Y otra vez tuvo que abrir sus alforjas para compartir su vino y su aceite.

Mientras tanto la estrella ya se le había perdido. Le quedaba sólo el recuerdo de la dirección, y las huellas medio borrosas de sus compañeros. Siguiéndolas rehizo la marcha, y tuvo que detenerse muchas otras veces para auxiliar a nuevos hermanos necesitados. Así se le fueron casi dos años hasta que finalmente llegó a Belén. Pero el recibimiento que encontró fue muy diferente del que esperaba.


Un enorme llanto se elevaba del pueblito. Las madres salían a la calle llorando, con sus pequeños entre los brazos. Acababan de ser asesinados por orden de otro rey. El pobre hombre no entendía nada. Cuando preguntaba por el Rey Mesías, todos lo miraban con angustia y le pedían que se callara. Finalmente alguien le dijo que aquella misma noche lo habían visto huir hacia Egipto.

Quiso emprender inmediatamente su seguimiento, pero no pudo. Aquel pueblito de Belén era una desolación. Había que consolar a todas aquellas madres. Había que enterrar a sus pequeños, curar a sus heridos, vestir a los desnudos. Y se detuvo allí por mucho tiempo gastando su aceite y su vino.


Hasta tuvo que regalar alguno de sus burritos, porque la carga ya era mucho menor, y porque aquellas pobres gentes los necesitaban más que él. Cuando finalmente se puso en camino hacia Egipto, había pasado mucho tiempo y había gastdo mucho de su tesoro. Pero se dijo que seguramente el Rey Mesías sería comprensivo con él, porque lo había hecho por sus hermanos.

En el camino hacia el país de las pirámides tuvo que detener muchas otras veces su marcha. Siempre se encontraba con un necesitado de su tiempo, de su vino o de su aceite. Había que dar una mano, o socorrer una necesidad. Aunque tenía temor de volver a llegar tarde, no podía con su buen corazón. Se consolaba diciéndose que con seguridad el Rey Mesías sería comprensivo con él, ya que su demora se debía al haberse detenido para auxiliar a sus hermanos.

Cuando llegó a Egipto se encontró nuevamente con que Jesús ya no estaba allí. Había regresado a Nazaret, porque en sueños José había recibido la noticia de que estaba muerto quien buscaba matarlo al Niño. Este nuevo desencuentro le causó mucha pena a nuestro Rey Mago, pero no lo desanimó. Se había puesto en camino para encontrarse con el Mesías, y estaba dispuesto a continuar con su búsqueda a pesar de sus fracasos.


Ya le quedaban menos burros, y menos tesoros. Y éstos los fue gastando en el largo camino que tuvo que recorrer, porque siempre las necesidades de los demás lo retenían por largo tiempo en su marcha.
Así pasaron otros treinta años, siguiendo siempre las huellas del que nunca había visto pero que le había hecho gastar su vida en buscarlo.

Finalmente se enteró de que había subido a Jerusalén y que allí tendría que morir. Esta vez estaba decidido a encontrarlo fuera como fuese. Por eso, ensilló el último burro que le quedaba, llevándose la última carguita de vino y aceite, con las dos monedas de plata que era cuanto aún tenía de todos sus tesoros iniciales. Partió de Jericó subiendo también él hacia Jerusalén. Para estar seguro del camino, se lo había preguntado a un sacerdote y a un levita que, más rápidos que él, se le adelantaron en su viaje. Se le hizo de noche. Y en medio de la noche, sintió unos quejidos a la vera del camino. Pensó en seguir también él de largo como lo habían hecho los otros dos. Pero su buen corazón no se lo dejó.


Detuvo su burro, se bajó y descubrió que se trataba de un hombre herido y golpeado. Sin pensarlo dos veces sacó el último resto de vino para limpiar las heridas. Con el aceite que le quedaba untó las lastimaduras y las vendó con su propia ropa hecha jirones. Lo cargó en su animalito y, desviando su rumbo, lo llevó hasta una posada. Allí gastó la noche en cuidarlo. A la mañana, sacó las dos últimas monedas y se las dio al dueño del albergue diciéndole que pagara los gastos del hombre herido. Allí le dejaba también su burrito por lo que fuera necesario. Lo que se gastara de más él lo pagaría al regresar.

Y siguió a pie, solo, viejo y cansado. Cuando llegó a Jerusalén ya casi no le quedaban más fuerzas. Era el mediodía de un Viernes antes de la Gran Fiesta de Pascua. La gente estaba excitada. Todos hablaban de lo que acababa de suceder. Algunos regresaban del Gólgota y comentaban que allá estaba agonizando colgado de una cruz. Nuestro Rey Mago gastando sus últimas fuerzas se dirigió hacia allá casi arrastrándose, como si el también llevara sobre sus hombros una pesada cruz hecha de años de cansancio y de caminos.

Y llegó. Dirigió su mirada hacia el agonizante, y en tono de súplica le dijo:
- Perdoname. Llegué demasiado tarde.

Pero desde la cruz se escuchó una voz que le decía:
- Hoy estarás conmigo en el paraíso.

[Tomado de: Mamerto Menapace, Entre el brocal y la fragua,

martes, 14 de diciembre de 2010

Es hoy un día especial........SANDRA MACIAS

Por Sandra Macías

Un día me enseñaste a vivir… hoy mi vida es lo que es gracias a ti
Un día me viste caer… hoy me enseñas que lo único imperdonable es dejarse vencer
Un día me viste crecer… hoy admiro tanto tu fe
Un día descubrí que las enseñanzas son pequeñas sorpresas que te brindan tanto el día como la noche… hoy descubro en ti un honorable e insuperable maestro en el complicado arte de vivir…

Por toda la fe
Por el eterno “no te rindas”
Por todo cuanto fuiste, eres y serás
Por nuestros dos grandes amores en el cielo
Por cada instante, por cada silencio, por cada mañana, por cada aventura juntos
Por esto y mucho, mucho más te amo y te admiro cada día más.

Te admiro como el gran guerrero que eres, por no hincarte ante quien no merece veneración, por no doblarte en ninguna de tus guerras, por no conocer el significado del límite, por ignorar todas las barreras
Te admiro por ver en cada piedra un edificio por escalar, por convertir todo lo imposible en posible
Te admiro porque como el mejor de mis guerreros tomas la mano de Dios y sigues una y otra vez adelante…

Gracias por existir y por inventarte e inventarme cada día,
Gracias por ese “no te rindas” por aquel “creo en ti” por el eterno “vamos”, por tu fortaleza, tu inquebrantable valor, por enseñarme cada día que los ideales no se subastan y que los sueños de los valientes no se apuestan ni se venden,
Gracias por tu maravillosa amistad, por tu fuerza, por tu grandeza, por tu fe, por tu existencia, por tu devoción y por tu eterna complicidad…

Por eso y por muchas cosas más, gracias mi guerrero y que tengas el mejor de los cumpleaños, que seas feliz hoy y siempre, que Dios te bendiga en cada instante y el Espíritu Santo te ilumine para que -como hasta hoy- tu mejor decisión sea siempre, seguir en pie y vivir esta aventura que hemos decidido vivir en compañía.

Te amamos y te admiramos como a nadie en este mundo…

Tus hijos en el cielo y tu esposa, tu amiga, tu eterna cómplice y tu más latosa compañía…

"No te rindas"... gracias por recordarme siempre que la mejor decisión de mi vida eres tú...

lunes, 13 de diciembre de 2010

El Bosque Interior



El Bosque Interior

Había una vez un hombre que caminaba perdido en el sendero Espiritual. Estando paseando por el monte, solitario, triste y preocupado de cómo podría ver la luz, oyó una voz que le dijo:

-¿Dónde vas buen hombre?

Un poco asustado al oír aquella voz, contestó:

-
Llevo años queriendo ver ya de una vez la Luz , pero ni la veo ni sé dónde buscarla.

Sonriendo, aquella voz le dijo:- Hijo mío la luz no se busca, está siempre delante de tú, lo que pasa es que tienes un bosque de árboles entre tú y ella que no te la deja ver.

-¿Quieres decir que los árboles mentales que tengo no me dejan ver la luz?

-Así es, por lo tanto has de ir talando todos los árboles que están entre tú y la Luz, pues ellos te impiden verla.
-¿Y cómo puedo hacer eso?, le preguntó el hombre.

-Mira, te enseñare como hacerlo, siéntate en la base de ese árbol, mantente en silencio y ve observando los árboles que tienes y ver talándolos mentalmente todos y cada uno de ellos.

Así pues aquel hombre se puso manos a la obra y empezó a ver su primer árbol. Vio el árbol de la impaciencia y lo taló, luego vio el de la intolerancia e incomprensión hacia los demás, siguió cortando el árbol de la vanidad y del ego, cortó también el árbol del rencor y el no perdón a los demás, siguió con el árbol de juzgar y creer ser superior a los demás, y siguió y siguió…….
Pasado un rato la voz le dijo:- ¿Cómo vas?

El hombre le contestó:- Voy bien, acabo de talar una gran hilera de árboles que no me dejaban ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran fila de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.

La voz le contestó: son los mismos árboles de antes pero ahora son a nivel espiritual, son los árboles de la vanidad espiritual, intolerancia espiritual, el árbol de creerse en posesión de la verdad …. y estos árboles son peores que los anteriores, córtalos muy bien.
Así pues, el hombre siguió talando la siguiente hilera de árboles. Taló el árbol de creerse ser un elegido, de creerse maestro, taló el árbol de querer salvar al mundo, taló también el árbol de su religión y siguió y siguió.

Pasado un rato la voz le dijo:- ¿cómo vas? Acabo de talar otra gran hilera de árboles que no me dejan ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran hilera de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.

La voz le contestó:- estos árboles son muy importantes de talar, estos árboles te sirvieron en su momento pero ahora has de cortarlos todos, pero es decisión tuya de hacerlo o no, pues no querrás talarlos, pero ya debe ser elección tuya, así que observa bien estos árboles y decide tú que quieres hacer.

Así que el hombre observó y taló dichos árboles, taló el árbol de no creer ya en maestros ascendidos, de no creer en Ángeles, el árbol de no creer en seres de luz, en no creer en todo lo que leyó y le ensañaron, y siguió talando y talando, y aunque le costaba mucho talar tantos, pues se estaba quedando sin nada, el siguió adelante……

Pasado un rato le dijo la voz: -¿Cómo vas?
Este hombre le contestó: -Voy bien, ya se ve algo de luz, pero estoy viendo dos últimos árboles, uno es enorme y otro más normal, ¿qué hago ahora con ellos?.

La voz le dijo:- Antes de talarlos mira bien que representan dichos árboles.
El hombre se concentró y al ir a cortar el árbol más normal, vaciló y rápido fue a consultar a la voz.
Exclamó; -¡Ese árbol es mi SER, ¿cómo quieres que lo tale?.

La voz le contestó: -Si quieres ver la Luz, has de talarlo, pero eso ya es elección tuya.
Así que aquel hombre un poco asustado lo taló y se quedó sin creer en su SER.
Pasado un rato la voz le dijo: -¿Cómo vas?

-Ya he talado ese árbol, le contestó. Y la voz le preguntó ¿y aún sigues vivo?
El hombre contesto, sí.
Pues entonces sigue, le dijo la voz.

Así pues el hombre se puso a talar el último y enorme árbol que no le dejaba ver la Luz. Pero cuando fue a talarlo se dio cuenta lo que representaba el último árbol y fue corriendo a preguntar otra vez a la voz. Súper asustado aquel hombre le dijo a la voz. ¡Madre mía! ¿Tú sabes qué árbol es ese? ¡Es Mi Dios!.

-Así es, le dijo la voz, tálalo también si quieres ver la luz.
- Uf, contestó aquél hombre, eso si que me va a costar, pero lo haré.
Pasado un rato le dijo la voz: -¿Cómo vas?

-Muy bien ya veo la luz, es preciosa y todo amor, es increíble .Muchas gracias de todo corazón por ayudarme a ver la luz, le dijo el hombre entusiasmado.

-No corras tanto, le replicó la voz, aún no hemos terminado, esa luz que ves es aún un espejismo, tienes que talar el ultimo árbol para poder ver la verdadera Luz.

-¿Cómo? Dijo sorprendido aquel hombre, yo no veo ningún árbol más.
- Ese es el problema, nunca veis el último árbol, Ese árbol eres tu mismo, y ves la Luz a través de tu árbol, no de tí, tálate tú y veras la luz.

Aquel hombre no podría creer lo que estaba oyendo, pero se puso en marcha y taló su propio árbol. Pasado un rato le dijo la voz:- ¿Cómo vas, ya has visto la Luz?

Y aquel hombre con todo amor, paz y felicidad, le dijo a la voz: no he visto la Luz, !!!SOY LA LUZ!!!
Autor desconocido

HONRAR LA VIDA



Honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no es perdurar,
no es existir, ni honrar la vida.

Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia, sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida...
Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.

Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida

No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.

Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida...

Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.

Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.

EL PLACER DE SERVIR......GABRIELA MISTRAL



Aveces parece tan dificil , poder sentir placer verdadero al servir y es algo tan relacionado a la contemplación y a la meditación, solo el que se ha involucrado con la satisfacción de la contemplación y la meditación, puede identificarse con el sentir verdadero desde el alma, de servir al prójimo como a nosotros mismos.

EL PLACER DE SERVIR



Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.

Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.



Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;

donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;

donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.



Sé el que apartó la piedra del camino,

el odio entre los corazones

y las dificultades del problema.



Hay alegría de ser sano y de ser justo;

pero hay, sobre todo, la hermosa alegría de servir.



¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,

si no hubiera un rosal que plantar,

una empresa que emprender!.



Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito

con los grandes trabajos;

hay pequeños servicios que son buenos servicios:

adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar a una niña.



Aquél es el que critica; éste es el que destruye.

Tú se el que sirve.



EI servir no es tarea sólo de seres inferiores.

Dios, que da el fruto y la luz, sirve.

Pudiera llamársele así: EL QUE SIRVE.



Y tiene unos ojos fijos en nuestras manos

y nos pregunta cada día:

¿Serviste hoy? ¿A quien?

¡Al árbol, a tu amigo, a tu madre?


Poesia autora.(Gabriela Mistral)
fotos. Gregory Coltbert.

SOLO EL HOY TIENE SENTIDO, EN ESTE MUNDO INCIERTO.


Enredado en el vacío de la nada , con agujeros en el alma,  el hombre vive como puede, en un mundo incierto,   donde solo el hoy tiene sentido.
Pasaron horas,  pasaron días , pasaron meses y de repente el tiempo se disolvió.

Ya no marcaban la horas de los relojes , ya que todos se pararon y se rompieron.

La gente empezó a caminar sin rumbo, como perdidos en la ciudad sin tiempo, sin saber lo que hacer, no sabían cuando tenían que trabajar, cuando comer, cuando dormir.

Las personas pasaron de no tener tiempo para nada , a tener todo el tiempo para ellos.

Entonces la gente se rompió  y se envolvió en la nada y el no ser y empezó a no encontrarse con el todo.

Y eso que buscaban todo el día, pero sin éxito, no lo encontraban, no se encontraban, a ellos mismos, porque no sabían buscarse hacia adentro.

La naturaleza se rompió todavía más, y no hubo días, ni hubo noches y entonces perdidos en el tiempo, sin luz, sin rumbo, sin nombres, dejamos de ser y nos envolvió a todos el remolino  eterno de la nada que lo es todo.
En estos tiempos que corren, la vida se va con una rapidez que espanta.  La vacuidad nos invade de tal manera,  que la censación de vacío esta dentro nuestro y en cada acto que emprendamos.  Enredados en el vacío de la nada , con agujeros en el alma, el hombre vive como puede, en un mundo incierto,donde solo el hoy tiene sentido.

Helen Maran.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Aún queda mucho por aprender ......Mario Alonso Madrigal

Posted: 10 Dec 2010 05:55 AM PST


Hoy quiero traerles un texto de este hermoso y terapeutico libro, Extrañando a Dina, del Psicologo Mario Alonso Madrigal, sin más les dejo las palabras, que hoy llenan mi casa.



Aún queda mucho por aprender

Yo, que creí saber tanto respecto a relaciones amorosas, últimamente, sin querer y sin darme cuenta, observando mis experiencias, mis aciertos y sobre todo, mis errores, he visto que en materia de amor, aún me falta tanto por APRENDER... por ENTENDER... por CAMBIAR... por CORREGIR... por ACEPTAR... por MEJORAR...

DEBO APRENDER que enamorarme no es obsesionarme ni irme a los extremos.

DEBO APRENDER a no poner toda la motivación de mi vida en sólo una persona.

DEBO ENTENDER que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiado.

DEBO APRENDER que si pretendo tener una relación de adulto, debo comportarme como tal.

DEBO ACEPTAR que en el amor como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores, y el miedo solamente dificulta más las cosas.

DEBO APRENDER que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos y no debo esperar de mi pareja más de lo esperable de un ser humano.

DEBO APRENDER que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique irrespetar a quien esté conmigo.

DEBO ACEPTAR que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto para brincar.
DEBO ENTENDER que la confortabilidad brindada por la rutina es engañosa, porque la realidad está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural de la vida cotidiana.

DEBO ACEPTAR que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve como él desee y no como a mí me dé la gana. Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecido y no lamentándome por lo que no pude hacer.

DEBO ACEPTAR que alrededor del amor se han creado muchas mentiras. Por eso debo dejar de volverle la cara a la verdad sólo para seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en donde puse mi corazón es una farsa, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como una nueva persona.

DEBO MEJORAR mi amor propio...

Para que la partida de quien quiero no me haga sentir despreciado, humillado o rechazado.

Para no ser tan sensible al abandono.

Para no terminar creyendo que me dejaron por feo o por tonto, y poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo necesario.

Para no arrastrarme poniéndome de alfombra a los pies de nadie.

DEBO ACEPTAR que agradarle a alguien hoy no garantiza el agradarle mañana. Y eso no tiene por qué ofenderme si lo acepto...

Si acepto que a veces las personas no pueden dar más.
Si acepto que quien esté conmigo tiene derecho a no estarlo, y a que yo ya no le guste.
Si acepto que quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones, aunque a mí no me satisfagan.


DEBO RECORDAR que a veces, lo bueno se obtiene esperando y presionando se arruina. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y RECORDAR...

Que la impaciencia es producto de un impulso emocional, el cual tal vez pronto pasará.
Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo.

Que la presión se puede convertir en irrespeto.
Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, sino mi impulso, mi compulsión, y podría hacer algo de lo que me arrepienta.

Además, si soy paciente no veré la espera como sufrimiento.
DEBO APRENDER a no ser posesivo. Que alguien se marche no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada, y "su dueño" tiene derecho a llevársela cuando desee. Y aunque "ser dueño" de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque la creia mía, no lo es, por lo tanto...

No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo. No puedo esperar que actúe sólo de acuerdo a mis deseos. No debo controlarle, manipularle, adueñarme de ella, ni decidir su destino. No debo reclamarle a la vida por hacerme devolverle lo que me prestó.
Pero sobre todo... DEBO APRENDER... QUE NUNCA DEJARÉ DE APRENDER, y mientras continúo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir.
Y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores sufridos gracias a ni siquiera haber aprendido que aún queda mucho por aprender, lo único restante por hacer es, en medio de unas cuantas lágrimas, tomar un gran suspiro y decirme a mí mismo...
¡Bueno amigo...volvamos a empezar!


Texto extraído del libro:

"Extrañando a Dina"

Escrito por el psicólogo

Mario Alonso Madrigal

San José, Costa Rica, 2006

Para descargar el libro gratuitamente:

http://www.ilustrados.com/buscar.php?search=dina&type=and

O solicitándolo a:

guitarramarpoema@yahoo.com

Permitida su reproducción citando la fuente y el autor.

jueves, 9 de diciembre de 2010

PACTO DE ANGELES......PARA RECORDAR.



Había una vez un Angel, que sabía que era todo Luz, que era un Ser Divino.

Siempre estaba rodeado por el infinito amor de Dios. Todos los seres que estaban con él, eran grandiosos y magníficos.

Cada uno era una parte luminosa y vibrante del Todo.

Nuestro Angel vivía en el Absoluto, fuera de la dualidad, de lo relativo. Todo a su alrededor era paz y armonía, belleza y bienestar. Vibraba en la más alta esfera del Puro Amor.

Así, nuestro pequeño Angel, era como una vela encendida en el sol. En medio de la más grandiosa luz (de la que formaba parte), no podía verse ni experimentarse a sí mismo. No podía sentir Quien y qué Realmente Era.

Por eso, Dios con su sabiduría se le acercó y le dijo:

- ¿Sabes querido Angel, qué deberías hacer para satisfacer ese anhelo tuyo?

- ¿Qué, Dios Mío, dime qué debo hacer?- preguntó el Angelito.

- Debes separarte del resto de nosotros- respondió Dios- y luego debes surgir por ti mismo en La Oscuridad.

- ¿Qué es la Oscuridad, Padre?- preguntó otra vez el Angelito.

- Lo que tú No Eres- respondió Dios.

- ¿Pero, cómo haré para experimentarla?- nuevamente preguntó el Angel.

- Deberás viajar al mundo de la materia, y ahí experimentarás envidia, egoísmo, traición, dolor, y muchas emociones más de esa índole. Serás lo que no eres, pero dentro tuyo siempre habrá un impulso para volver a Mi. En ese camino experimentarás la Oscuridad, deseando siempre volver a la Luz.

Y Yo como vivo en ti, disfrutaré de tu viaje, recreando y recorriendo una vez más la Gloria de MI SER a través tuyo.

Tú voluntad será la Mía, pues ejercerás el libre albedrío, y experimentarás muchas y variadas emociones. Recuerda que nunca Mi voluntad será la tuya, tú deberás elegir, manifestarte y crear, tú podrás sentir la maravillosa sensación de Vivir. Serás Divinidad Absoluta experimentándose a sí misma. Y al final del camino te estaré esperando como siempre.- Contestó Dios, amorosamente.

El Angel escuchaba maravillado. Nacía en él un intenso deseo de comenzar el Viaje. El Viaje Infinito hacia la Luz.

- ¿Qué aspecto de la Oscuridad deseas experimentar primero?- preguntó Dios.

- ¿Puedo elegir uno?- respondió el Angel.

- El que desees- afirmó Dios.

- Entonces elijo el Dolor. Experimentar el dolor más intenso en todo mi Ser.

Esto lógicamente provocó un pequeño problema, pues para que nuestro Angel experimentara el dolor debería por lo menos haber otro Angelito, otro Ser Divino que se lo causara. Y todo lo creado por Dios es perfección y amor.

El Angel miró a su alrededor, y no había nadie capaz de hacer tal cosa.

No había ningún Alma menos perfecta, menos maravillosa que él.

Sin embargo, entre los muchos Angelitos que escuchaban esta conversación, uno se acercó sonriente y le dijo:

- Yo te ayudaré a que sientas el dolor más profundo que pueda experimentar tú Ser.

- ¿Por qué deseas hacer esto?- preguntó nuestro Angel, que no podía comprender como un ser tan perfecto, deseaba disminuir su vibración al nivel de causar dolor, una emoción de la Oscuridad.

- Muy simple – dijo el Angel Bondadoso- lo haré porque te amo. Además, tú has hecho lo mismo por mí.

- ¿Lo hice?- preguntó el Angel.

- Por supuesto. ¿No lo recuerdas?. Hemos sido Todo de Eso, tú y yo. Hemos sido el Arriba y el Abajo y la Izquierda y la Derecha. Hemos sido el Aquí y el Allí, el Ahora y el Entonces. Hemos sido lo Grande y lo Pequeño, el Hombre y la Mujer. Todos hemos sido el Todo de Eso. Lo hicimos por acuerdo, para que cada uno de nosotros pudiera experimentarse a sí mismo como La Parte Suprema de Dios, porque comprendimos que...

- “En ausencia de eso que No Eres (la oscuridad), Eso Que Eres (la Luz), No es.”

- “En ausencia del frío no puedes sentir calor. En ausencia del dolor no puedes ser feliz, sin eso que llaman mal, la experiencia que llaman bien no puede existir.”

- Si eliges ser una cosa, algo o alguien opuesto a eso tiene que mostrarse en algún lugar en tu universo para hacerlo posible. A eso le llaman Dualidad.

Este ciclo lo hemos hecho y lo estaremos haciendo eternamente. Pero nunca será igual. Similar quizá. Siempre estaremos recreándonos junto al Padre. Ahora, que has nacido nuevamente a un nuevo ciclo de Vida, lo has olvidado todo, para poder disfrutar una vez más de la Eterna Verdad.- comentaba cariñosamente el Angel Bondadoso.

Nuestro Angelito lo escuchaba sorprendido y ansioso, sin entender demasiado.

- Pero antes te pediré una cosa a cambio.- dijo el Angel Bondadoso.

- ¡Cualquier cosa! ¡Cualquier cosa!- respondió nuestro Angel, entusiasmado al saber, que pronto podría experimentar el dolor.

- En el momento en que Yo te produzca el dolor más intenso que haya sentido tu Ser, por favor recuerda Quien Soy Yo Realmente y Quien Eres Tú.- solicitó amorosamente el Angel Bondadoso.

- ¡Oh, no lo olvidaré!- prometió nuestro Angel- Te veré en la Perfección Divina en la que te tengo ahora, y recordaré Quien Soy. Siempre tendré presente este pacto de Angeles. Nunca olvidaré que la única forma de recrear la Luz es experimentando primero la Oscuridad. Gracias querido Angel por tú servicio.

- ¡Qué así sea!- afirmó el Angel Bondadoso.

Y así fue. En un planeta y en un tiempo, en el mundo de la materia, nuestro Angelito se convirtió en madre y el Angel Bondadoso en su hijo.

Ambos se amaban profundamente, casi como recordando su esencia Divina. La vida era hermosa para ellos. Su relación era un canto al Amor. Pasaron los años, ambos se comprendían y ayudaban, hasta que un día, un oscuro día, ese hijo (nuestro Angel Bondadoso) repentinamente murió. Feliz por haber cumplido con la promesa, se desprendió de su cuerpo físico volviendo a desplegar sus alas.

Mientras tanto, nuestro Angelito (la mamá ahora), experimentaba el dolor más intenso que había soportado su ser.

Expectante, el hijo desde el cielo esperaba que su mamá recordara el pacto que habían hecho. Pero no. El tiempo pasaba y la mamá sufría intensamente. Su cuerpo y su espíritu estaban desgarrados. Su dolor era profundo y persistente. No tenía consuelo. No recordaba el Pacto de Angeles.

Fue así, como el Angel Bondadoso, no soportando más el calvario del Angelito, decidió comunicarse con otro Angel que estaba en ese mismo planeta, y le pidió que escribiera una historia. –Esta Historia-  Donde narrara toda la verdad de lo sucedido, y luego se la leyera a su mamá, para ayudarla a recordar Quien era Ella y porque sentía dolor.

Y eso es lo que estoy haciendo ahora. Y lo que seguiré haciendo hasta que todos aquellos que han olvidado, recuerden los pactos que han hecho.

Me cuentan las voces del futuro que después de leer muchas veces esta historia, todos los Angelitos que habían pactado sentir dolor, recordaron. Pudieron almacenar en su memoria espiritual el dolor, y de esa forma disfrutar la felicidad y la alegría más plena del Amor.

Nuestra mamá y su hijo, separados físicamente ahora, volvieron a sonreír y a sentirse bien.

Cuentan además, que tras leer esta narración, muchos, muchos Angeles comenzaron a recordar todos los pactos que habían hecho entre ellos. Y en ese planeta, chiquito, cuyo nombre se me pierde, hubo más Perdón, Comprensión, Solidaridad, Compasión, Ayuda, Felicidad, Alegría.... en fin más AMOR, mucho, muchísimo más AMOR.


ESTO ES VERDAD. LA VERDAD MÁS ABSOLUTA QUE HAYAS OIDO.

RECUERDEN, SIMPLEMENTE RECUERDEN QUERIDOS ANGELES. PUES A MEDIDA QUE VAYAN RECORDANDO, SE UNIRAN E IRAN VOLVIENDO POCO A POCO A CASA.

EL PADRE LOS ESPERA, COMO SIEMPRE, CON LOS BRAZOS ABIERTOS.

Mujer...................por: Sandra Macias

Ser mujer es ser sentido…
Es pasión
Es devoción
Es resurrección…
… y reencarnación.

Ser mujer es eternidad de generación en generación
Ser mujer es regalo…
Ser mujer…es simplemente un milagro.

Mujer fuerza
Mujer espíritu
Mujer debilidad como sinónimo de lealtad
Mujer honestidad, grandeza en el alma y eterna pureza en el corazón
Mujer firmeza
Mujer coraje
Mujer devoción…

Sola naciste, sola diste vida…
Sola puedes vivir…
sola puedes creer
sola puedes soñar…

¡Levántate mujer!
levántate que es momento de creer...
... es momento de creer profundamente en tí...


La belleza de ser mujer

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Faltar a la Verdad sin Mentir




Faltar a la Verdad sin Mentir




No se trata de un juego de palabras. La mayor parte de nosotros explicaría que faltar a la verdad es la forma elegante y educada de decirle a alguien, que sabemos que ha mentido (Ha faltado usted a la verdad, le diríamos). Sin embargo, considero que ambos términos (en el primer caso se trata de una frase), distan bastante de poder ser considerados simples sinónimos.
La verdad es una realidad externa o no a la persona, que puede o no ser conocida por quien la transmite. De hecho, existen verdades no conocidas por el ser humano y que es muy probable que nunca lo sean. Faltar a la verdad alude al hecho concreto y objetivo de estar transmitiendo datos no verídicos sobre una determinada situación o hecho. Nada dice la frase sobre si el individuo transmisor es consciente o no de su desconocimiento, como así tampoco hace referencia a si éste cree poseer y transmitir los datos fidedignos al respecto. Solamente si el individuo sabe que está omitiendo o falseando la verdad, nos encontraríamos frente al hecho realizado con intencionalidad. Recién entonces estaríamos en condiciones de aseverar que la persona ha mentido. De lo contrario, sólo ha faltado a la verdad.
¿Y porqué será importante distinguir entre ambas situaciones? Esto ya es otra cuestión. Suele suceder que las personas nos apuramos demasiado en censurar a nuestros interlocutores sin detenernos en realizar el más mínimo y elemental análisis, perdiendo así la oportunidad de que éste nos arroje luces sobre cualquier malentendido que se hubiese podido suscitar. Es allí donde comienza a crecer un ovillo de confusiones que culmina en la incomprensión e intolerancia que existe en todos los estratos de cualquier sociedad.
La Humanidad ha tomado un camino por el que la carencia de confianza entre nuestros semejantes crece a paso agigantado. Esto produce desazón, con la consecuente sensación de haber sido engañado. A veces el resultado desemboca en una escalada de la violencia en todos los órdenes de la vida. Vivimos apresurados por juzgar al prójimo. No disponemos de tiempo suficiente como para preguntar, analizar, incluso investigar y razonar las situaciones, buscando quizás el desliz de un malentendido, como lo he expuesto anteriormente. El poder detenernos en el análisis o estudio de las pequeñas cosas (que a veces no lo son tanto) en la interrelación humana, nos permitiría quizás descubrir a los verdaderos malintencionados y no permitir con nuestra dejadez y desaprensión que se entremezclen con los inocentes personajes de buena voluntad que intentan junto con nosotros, vivir en un mundo mejor, construido de relaciones sinceras, basadas en la confianza y el apoyo mutuo entre los seres humanos, lo que a la vez redundaría en el beneficio individual de cada uno de los involucrados. Esto ocurre en la inmensa masa que es la Humanidad, sin distinción de credos ni razas. Eso sí, se nota con mucho mayor intensidad en los estratos de mayor cultura y de más alto nivel social, tanto en las sociedades como en grupos más pequeños (de trabajo, partidos políticos, sindicatos, universidades, escuelas, clubes, etc.) hasta llegar al reducto social en el que definitivamente no debiera aparecer ni siquiera un síntoma de la situación de análisis, debido a las características de su formación. Nos referimos a la familia. En las organizaciones y demás grupos mencionados es siempre algún interés mutuo, esquema de trabajo, proyecto común, etc., que mueve a dicho grupo a formarse. En la familia, el móvil es el amor (o debiera serlo). Sin embargo hoy, para nuestra sorpresa, es en el seno de esta institución donde se teje y entreteje la madeja creando raíces cada vez más difíciles de extirpar a medida que se suceden las generaciones.
Traigo a consideración del lector el precedente análisis, no con la intención de sumar votos para la eliminación de la familia como institución, puesto que ésta se está tristemente autoeliminando sola. Mi única intención es llegar a los padres de familia de hoy (los que quedan, pues cada vez son más los separados y divorciados). Y llamarlos a la reflexión. Si nos preciamos de ser seres en busca de un mundo mejor que no termine sus días autoaniquilándose, piensen:

Los hijos son el valor más importante y precioso que poseemos. Son el único diamante que, sin advertirlo, estamos convirtiendo en barro. No basta con amarlos con ese amor humano, tullido, egoísta, que sólo busca la propia satisfacción sentimental. Debemos procurar que puedan llegar a ser hombres y mujeres de bien, libres y que puedan elegir su propio destino. Purificar cada día un poco más el amor que seguramente sentimos hacia ellos para que a su vez ellos sólo sepan brindar la pureza del amor que recibieron. Y eso, diría, casi depende exclusivamente de nosotros como padres.
Y si no, observemos a la mayor parte de los líderes del Mundo de hoy y pensemos en la infancia que les habrá tocado vivir…

Gracias, Rudy Spillman