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lunes, 20 de febrero de 2012

LA ROSA DE PARACELSO



LA ROSA DE PARACELSO

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo.

Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta.

El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de sus hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra. 

El maestro fue el primero que habló. -Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente -dijo no sin cierta pompa-. No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí? -Mi nombre es lo de menos -replicó el otro-. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes. Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó. 

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo: -Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

-E1 oro no me importa -respondió el otro-. Estas monedas no son más que una prueba de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra. Paracelso dijo con lentitud: -El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta. El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta: -Pero, ¿hay una meta? Paracelso se rió. 
-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que «hay» un Camino. Hubo un silencio, y dijo el otro: -Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino. -¿Cuándo? -dijo con inquietud Paracelso. -Ahora mismo- dijo con brusca decisión el discípulo. Habían empezado hablando en latín; ahora en alemán. El muchacho elevó en el aire la rosa. -Es fama -dijo- que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera. -Eres muy crédulo -dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe. El otro insistió. 

-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa. Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella. -Eres crédulo -dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla? -Nadie es incapaz de destruirla- dijo el discípulo. -Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba? -No estamos en el Paraíso -dijo tercamente el muchacho-; aquí, bajo la luna, todo es mortal. 
Paracelso se había puesto en pie. -¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso? -Una rosa puede quemarse -dijo con desafío el discípulo. -Aún queda fuego en la chimenea -dijo Paracelso-. Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo. -¿Una palabra? -dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera? Paracelso le miró con tristeza. -El atanor está apagado -repitió- y están llenos de polvo los alambiques.


En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos. -No me atrevo a preguntar cuáles son  -dijo el otro con astucia o con humildad. -Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala. El discípulo dijo con frialdad: -Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo. Paracelso reflexionó. Al cabo dijo: -Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas. Deja, pues, la rosa. El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo: -Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don? El otro replicó tembloroso: -Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos. Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro. Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza: -Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será. 

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas. Se arrodilló, y le dijo: -He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo y al cabo del Camino veré la rosa. Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco.

¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?  Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir.


Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse. Paracelso se quedó solo.


Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió.                                                                             

Jorge Luis Borges

sábado, 11 de febrero de 2012

MITOS Y LEYENDAS... durante una cacería por los bosques..



MITOS Y LEYENDAS :

Durante una cacería por los bosques, el famoso Finn Mc Cumhaill, vió cruzar repentinamente la senda que seguían, a una hermosa cierva dorada, lo cual hizo que los perros se lanzaran en su persecución. Luego de varias horas de seguirla, llegaron a un fresco valle, donde la cierva, sin duda muy cansada por la carrera, se detuvo y cayó al suelo.

Inmediatamente, los perros se lanzaron hacia ella, pero para el asombro de Finn, en lugar de atacarla, comenzaron a jugar a su alrededor, lamiendo su cara y su cuello. Finn dió órdenes de que nadie la dañara, y todos comenzaron el regreso hacia el castillo, con la cierva y los perros siguiéndolos, jugando armónicamente mientras lo hacían.

Durante la noche, Finn despertó sobresaltado, y vio parada al lado de su cama a la mujer más bella que jamás se hubiera visto. “Yo soy Sadv, querido Finn, -dijo la dama- y soy la cierva que seguiste hoy. Como no quise brindarle mi amor al druida del Pueblo de las Hadas, me hechizó condenándome a llevar esa forma, de esto hace ya tres años. Pero uno de sus esclavos, un buen amigo, me dijo que si lograba entrar en la fortaleza de Allen, recuperaría mi forma original.”

Y así Sadv se quedó a vivir en el castillo, como esposa de Finn, cuyo amor era tan profundo que ya no sentía deseos de ir a la guerra o de cacería. Pero una mañana le llegó la noticia de que se avecinaba un ataque por mar; los Hombres del Norte se encontraban en la bahía de Dublín y venían hacia su dominio.

Sólo siete días permaneció Finn fuera de su casa. Al regresar, no vió a Sadv esperándolo, entonces preguntó a sus sirvientes por ella. Uno de ellos, el más fiel y servicial, con mucha pena le dijo: “El día antes del de ayer, nos pareció veros llegar, y todos nos apresuramos hacia el portal, pero en cuanto la Reina Sadv lo cruzó, un fantasma apareció la cubrió con niebla y en su lugar sólo quedó una cierva dorada. Los perros la acosaron y no le permitieron volver al portal, obligándola a huir hacia el bosque. No la volvimos a ver más.”

Finn se estrujó las manos, y se retiró con muchísimo pesar a sus habitaciones. Jamás fué el mismo, y durante siete años la buscó por toda Irlanda. Finalmente, siguiendo un rastro de jabalíes en losmontes de Ben Gulbann, oyó que los perros ladraban furiosamente. Se llegó hasta allí, y descubrió un niño desnudo, de largos cabellos rubios. Finn y sus hombres alejaron a los perros, y condujeron al niño al castillo.

Cuando pudo hablar, contó que nunca había conocido a sus padres, sino sólo a una bella cierva dorada, con quien había vivido en un valle profundo y hermoso. Esto había sido así hasta que una tarde descendió una niebla espesa y cubrió a la cierva, haciéndola desaparecer de su lado.

Inmediatamente comprendió Finn que la cierva no era otra que su amada Sadv, y este niño, su hijo. Lo nombró Oisín (pequeño ciervo), quien más tarde se transformó en un famoso guerrero, y casó con Niam, la del pelo dorado.

 Gracias Cris

viernes, 27 de enero de 2012

9 PEQUEÑOS LIBROS DIGITALES PARA DESCARGAR PENSADOS PARA DISTINTOS MOMENTOS



9 PEQUEÑOS LIBROS DIGITALES PARA DESCARGAR PENSADOS PARA DISTINTOS MOMENTOS

HOY MIERCOLES LES DEJO ESTE PEQUEÑO REGALO,LES DEJO CON ESTOS 9 PEQUEÑOS LIBROS DIGITALES PENSADOS PARA DISTINTOS MOMENTOS SIEMPRE ENFOCADOS DESDE LA TEMÁTICA FILOSÓFICA DEL AUTOR
HACIENDO CLIK EN CADA UNO DE LOS LIBROS PODRÁN DESCARGARLOS O LEERLOS Y TAMBIÉN PUEDEN DESCARGAR TEXTOS ,VIDEOS,MEDITACIONES,CUENTOS Y RELATOS GRATUITOS EN LOS  BLOGS DEL AUTOR



  TAMBIEN LES DEJO ESTOS ENLACES QUE LOS LLEVARÁN A ESCRITOS DE ESTOS LIBROS QUE FUERON PUBLICADOS EN EL BLOG, 4 HERMOSOS POSTS IMPERDIBLES, ESPERO TODO LES GUSTEN Y PASEN BUENOS MOMENTOS DE LECTURA..
PARA TODOS,LOS ABRAZA EN LUZ HELEN.
LOS 4 ENLACES.

La Mente: Útero del Alma

PÉNDULOS DE PLACER Y DE DOLOR.

LA CARA LISA.....Cuando alguien vivió el tiempo de su vida en la oscuridad, con ojos derretidos frente al futuro

La manija del tiempo "... cada segundo como el último"


Y LOS 9  LIBROS A CONTINUACIÓN.



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Vivir en las nubes y otros relatos
IDIOMA: Español

Narrativa: Para pensar, Varios temas, Relatos, Autoayuda y superación personal

Una recopilación de textos de ficción, autobiográficos, de ejercitación, autoayuda y autosuperación; unidos todos por su connotación filosófica y

psicológica.




SintonÍa

Narrative: Ensayo. "Sintonía" es el título que lleva esta recopilación de artículos oportunamente publicados en LIBRO ABIERTO, el blog del autor. Todos sus textos se ciernen alrededor del tema de nuestra conexión con el Gran Cosmos por encima de nuestra temporal humanidad y en la búsqueda de nuestros orígenes como unidad

.


"Relatitos

"Relatitos" reúne cuatro relatos cortos de ficción y uno basado en una historia real; pero todos unidos por el hilo humano que ata las relaciones y necesidades que de una manera u otra todos compartimos.




Meditando sobre MEDITACIÓN

Narrative: Para pensar, Autoayuda y superación personal Después de la publicación del libro "MediMente – Meditación para Principiantes", y transcurrido el tiempo, han ido apareciendo pequeños cabos sueltos. He recopilado aquí, pensamientos, experiencias y reflexiones sobre el mundo de la meditación que han llegado a mi mente con posterioridad.




Mis Filosofías



Narrative: Para pensar, Varios temas, Autoayuda y superación personal
A veces nuestra forma de pensar no concuerda con las mayorías. Nos sentimos como "harina de otro costal". Puede ser que con el paso del tiempo descubramos que lo más importante es ser fieles a nosotros mismos. Entonces, dejaremos de "vender una imagen" de lo que supuestamente somos sin tener en...

GRACIAS AL NUEVO BLOG MEDITACIONES EN EL MAR ROJO - CURSOS GRATUITOS. ¡VISÍTALO!

lunes, 19 de diciembre de 2011

OH CAPITAN.....MI CAPITAN

Oh capitán mi capitán
Por pura casualidad he llegado a esta entrada del blog de Duardian en 2009...
y tengo que re postearla, TENGO.
Porque creo que es el momento para que todos pensemos precisamente en esto.


Walt Whitman

(1819-1892)


Surgirá un nuevo orden
y sus hombres serán
los sacerdotes del hombre,
y cada hombre será
su propio sacerdote.



NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...


lunes, 5 de diciembre de 2011

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Lo que llamais oscuridad...Si tenemos un edificio de cuatro pisos, ¿de qué sirve habitar sólo uno?



Lo que llamais oscuridad...Si tenemos un edificio de cuatro pisos, ¿de qué sirve habitar sólo uno?


Como muy bien nos lo indica el Tarot, tenemos cuatro maneras de captar la realidad: intelectualmente, emocionalmente, sexualmente y corporalmente. Cada uno de estos “centros” habla un lenguaje particular. Nos explicamos el mundo mediante ideas, emociones, deseos y necesidades. Se necesita un quinto elemento, Conciencia Esencial, que puede traducir estos lenguajes para darles unidad a las cuatro partes. Si tenemos un edificio de cuatro pisos, ¿de qué sirve habitar sólo uno? Para que la casa funcione bien debemos habitar en todas sus dependencias. Es decir, es preciso que el quinto elemento, el Amo, pueda vivir en los cuatro pisos al mismo tiempo. Esa es una casa habitada. No puede quedar deshabitado ni siquiera un cuarto pequeño… También debemos tomar en consideración que los subterráneos de la casa tienen cuatro pisos hacia abajo (pensamientos inconscientes, sentimientos inconscientes, deseos inconscientes, necesidades inconscientes) y que el trabajo del Amo es abrir las puertas para que haya libre tránsito entre lo que se usa en los pisos altos y lo que se almacena en los subterráneos. De los pisos visibles debe bajar la luz hacia la obscuridad de lo sumergido. Y esa luz es recibida en la azotea directamente del cosmos.

Alejandro Jodorowsky

Cantando sobre los huesos


 

 Taller sobre  el libro  Mujeres que corren con los lobos

de Clarissa Pinkola Estés 


Cantando sobre los huesos

Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción.

En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal administrada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de años, y basta mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras espirituales de la Mujer Salvaje han sido expoliadas o quemadas, sus guaridas se han arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás.

No es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia. No es ningún misterio. Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces.

Mi vida y mi trabajo como psicoanalista junguiana, poeta y cantadora*, guardiana de los antiguos relatos, me han enseñado que la maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico—arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino. Recurriendo a estos métodos conseguimos recobrar las maneras de la psique instintiva natural y, mediante su personificación en el arquetipo de la Mujer Salvaje, podemos discernir las maneras y los medios de la naturaleza femenina más profunda. La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría.

El título de este libro, Las mujeres que corren con los lobos: Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje, procede de mis estudios de biología acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular. Los estudios de los lobos Canis lupus y Canis rufus son como la historia de las mujeres, tanto en lo concerniente a su coraje como a sus fatigas.

Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.

Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rastro de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar.

Por consiguiente, fue ahí, en el estudio de los lobos, donde por primera vez cristalizó en mí el concepto del arquetipo de la Mujer Salvaje. He estudiado también a otras criaturas como, por ejemplo, el oso, el elefante y esos pájaros del alma que son las mariposas. Las características de cada especie ofrecen abundantes indicios de lo que es posible conocer acerca de la psique instintiva femenina.

La naturaleza salvaje ha pasado doblemente a mi espíritu por mi nacimiento en el seno de una apasionada familia mexicano—española y más tarde por mi adopción por parte de una familia de fogosos húngaros. Me crié cerca de la frontera de Michigan, rodeada de bosques, huertos y tierras de labranza y no lejos de los Grandes Lagos. Allí los truenos y los relámpagos eran mi principal alimento. Por la noche los maizales crujían y hablaban en voz alta. Allá arriba en el norte, los lobos acudían a los claros del bosque a la luz de la luna, y brincaban y rezaban. Todos podíamos beber sin temor de los mismos riachuelos.

Aunque entonces no la llamaba con este nombre, mi amor por la Mujer Salvaje nació cuando era una niña. Más que una atleta, yo era una esteta y mi único deseo era ser una caminante extasiada. En lugar de las sillas y las mesas, prefería la tierra, los árboles y las cuevas, pues sentía que en aquellos lugares podía apoyarme contra la mejilla de Dios.

El río siempre pedía que lo visitaran después del anochecer, los campos necesitaban que alguien los recorriera para poder expresarse en susurros. Las hogueras necesitaban que las encendieran de noche en el bosque y las historias necesitaban que las contaran fuera del alcance del oído de los mayores.

Tuve la suerte de criarme en medio de la Naturaleza. Allí los rayos me enseñaron lo que era la muerte repentina y la evanescencia de la vida. Las crías de los ratones me enseñaron que la muerte se mitigaba con la nueva vida. Cuando desenterré unos “abalorios indios”, es decir, fósiles sepultados en la greda, comprendí que la presencia de los seres humanos se remontaba a muchísimo tiempo atrás. Aprendí el sagrado arte del adorno personal engalanándome la cabeza con mariposas, utilizando las luciérnagas como alhajas nocturnas y las ranas verde esmeralda como pulseras.

Una madre loba mató a uno de sus cachorros mortalmente herido; así me enseñó la dura compasión y la necesidad de permitir que la muerte llegue a los moribundos. Las peludas orugas que caían de las ramas y volvían a subir con esfuerzo me enseñaron la virtud de la perseverancia, y su cosquilleo sobre mi brazo me enseñó cómo cobra vida la piel. El hecho de trepar a las copas de los árboles me reveló la sensación que el sexo me haría experimentar más adelante.

jueves, 28 de julio de 2011

"LA CURACION DEL CUERPO LLEGA A TRAVES DEL ALMA"1RA.PARTE


 


"LA CURACION DEL CUERPO LLEGA A TRAVES DEL ALMA"
POR CAROLINE MYSS

Tarde o temprano todos los seres humanos enfermamos y el dolor reduce nuestra capacidad para el trabajo y el placer, llegando incluso a arrebatarnos la vida. Sin embargo pocas son las personas conscientes de que la enfermedad aparece cuando malgastamos nuestra energía permitimos que nos la roben o la encarrilamos hacia objetivos erróneos.

Comprenderlo así nos abre el camino de la autocuración, un milagro posible si interpretamos las dolencias del cuerpo como lo que lo de verdad son: expresiones de un malestar espiritual que SI tiene curación. Los miedos, las fobias, la falta de autoestima o el afán excesivo de control pueden tener repercusiones físicas insólitas y de difícil diagnostico, que solo podemos resolver aprendiendo a mantenernos en contacto con nuestro YO mas hondo.

Aprender el leguaje del sistema energético humano es un medio para comprendernos a nosotros mismos, un medio para salir airosos de estos retos espirituales. Al comprender la anatomía de la energía identificara las pautas o modalidades de nuestra vida, y la profunda interrelación que existen en el funcionamiento de mente, cuerpo y espíritu. Este conocimiento propio nos proporcionara placer y paz mental, y al mismo tiempo lo conducirá a la curación emocional y psíquica.
Nos rodea una energía emocional generada por experiencias interiores y exteriores, tanto las positivas como las negativas. Estas fuerza influye en el tejido físico interno del cuerpo.

De esta manera, la biografía de una persona, es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierte en su biología.

LA BIOGRAFIA SE CONVIERTE EN BIOLOGIA.
Nuestro cuerpo contiene nuestra historia, todos los capítulos, párrafos y versos, línea a línea, de todos los acontecimientos y relaciones de nuestra vida. Un miedo, por ejemplo, activa todos los sistemas corporales, el estomago se tensa, el ritmo cardiaco se acelera y tal vez el cuerpo comienza a sudar. Un pensamiento amoroso puede relajar todo el cuerpo
Todos tenemos sentimientos negativos, pero no toda aptitud negativa produce enfermedad. Para crear enfermedad, las emociones negativas tienen que ser dominantes, por ejemplo, una persona puede saber que debe de perdonar a alguien, pero decide que continuar enfadada le da mas poder. Continuar obsesivamente enfadada la hace mas propensa a desarrollar una enfermedad porque la consecuencia energética de una obsesión negativa es la impotencia.

La energía es poder, y transmitir energía al pasado pensando insistentemente en acontecimientos penosos resta poder al cuerpo, (o sea lo debilita) y puede conducir a la enfermedad. El poder (que nos da la energía) es esencial para sanar y para conservar la salud. Las aptitudes que generan sensación de impotencia no solo conducen a una falta de estima propia, sino que también agotan la energía del cuerpo físico y debilitan la salud en general.

EL PODER PERSONAL ES NECESARIO PARA LA SALUD...
Muchas personas desarrollan una enfermedad cuando pierden algo que para ellas representa poder, como dinero, un trabajo o cuando pierden a alguien a quien han investido de poder o de su identidad, como el cónyuge, un progenitor o un hijo. Nuestra relación con el poder está en el núcleo de nuestra salud.

Para que una terapia alternativa tenga éxito es necesario que el paciente tenga un concepto interno del poder, una capacidad para generar energía interna y recursos emocionales, como por ejemplo, creer en su autosuficiencia. Es necesario tomar conciencia de lo que nos da poder.

La curación de cualquier enfermedad se facilita identificando nuestros símbolos de poder y escuchando los mensajes que el cuerpo y las intuiciones nos envían acerca de ellos.

CAROLINE MYSS

Resumen del libro "ANATOMIA DEL ESPIRITU.

Autora Caroline Myss,Ph.D.

sábado, 23 de julio de 2011

FLORECE LA VIDA



En un mundo donde no hay más que dolor,
Un mundo dominado por el miedo,
Donde las palabras mismas son tabú,
Y el día se esconde temeroso de la noche.

Una flor crece escondida,
En el lugar más recóndito,
Entre parajes desolados,
Abrigada por la esperanza de la escasa humanidad.

Los hombres, avocados a la destrucción,
Claman a sus nuevos dioses,
Nadie escapa a la violencia,
Nadie grita más que en ahogados murmullos de piedad.

Naturaleza muerta,
Aguas contaminadas,
Animales de carne corrupta,
Tiempos de guerra.

La muerte ronda agotada por los campos,
Y los hijos de la Tierra lloran pidiendo sangre,
La Madre Natura pide clemencia,
Los hombres dictan sentencia.

Flor de la esperanza,
Ilumina con tu luz,
Da brillo a las pobres almas,
Otorga color al oscuro sino.

Flor de la alegría,
Lleva paz al campo de batalla,
Baña con tu energía los cuerpos mutilados,
Rescata el ápice de vida que nos queda.

Se cierne la oscuridad,
Negra noche,
Opacidad y tinieblas,
Olor a humo y sangre.

La vida se extingue,
Impotentes los amantes,
Fuego danzante,
Viento furioso.

Vastos paisajes se tiñen
Del color de los caídos,
Pero pocos se alzan,
Al ver lo que consiguieron.

Una flor resurge,
Una esperanza se aviva,
Una llama da vida,
Una gota la mantiene.

Sangre o agua,
Que más da,
Líquido elemento de vida ambos,
Rompen las reglas.

Humanos abonan los campos,
La pirámide alimenticia se reactiva,
El pez grande se come al chico,
Y la evolución continúa.

Nadie puede detener el proceso,
Nadie es capaz,
Pronto lo diminuto será de admirable grandeza,
Y lo que hoy es grande, mañana será ceniza.

Una flor crece escondida,
En el lugar más recóndito,
Entre parajes desolados,
Abrigada por la esperanza de la escasa humanidad.

Extraído del libro “Bajo la Piel del Alma” de Víctor Morata Cortado

jueves, 21 de julio de 2011

DOS PALABRAS


Érase una vez una tierra muy lejana, inexistente en el plano físico y empapada de realidad.

Una tierra en la que habitaban todos los sentimientos y todas las emociones. No sólo estaba lejos en lo relativo a la distancia, sino también en lo referente al tiempo.

Había una gran distancia de espacio – tiempo. Quién sabe si antes o después de la ocupación de los humanos en La Tierra o más o menos cerca de ésta, pero tenía cierto parecido con su belleza potencial.
En este mundo emocional todo era armonía. Y paz. Quizá sea esto lo que marque realmente el tiempo de evolución de La Tierra de los humanos.

Pero este equilibrio pronto se vería corrompido.
Había dos hermanos, gemelos de sentimiento, que habitaban en este mundo.

Ambos, hermanos no en el significado consanguíneo que nosotros conocemos sino espiritual, vivían el uno del otro y eran inseparables.

Un día, La Tierra de los humanos, el planeta azul por naturaleza, empezó a “evolucionar‿ y, con ella, el raciocinio y los sentimientos se iniciaron en un cambio y el Señor de aquel etéreo mundo se vio obligado a mirar hacia su perfecto mundo. Los sentimientos se transformaban por momentos y observó que los dos hermanos comenzaban a retar su grandeza el uno al otro.

Todo estaba sumido en una gran metamorfosis, así que, dicho Señor, convirtió los sentimientos y emociones en palabras y dotó de un plano físico a su mundo y lo llamó Verba, y así, vivieron en una forma gráfica. Y los dos hermanos también sufrieron la transformación y padecieron el destino de ser dos palabras dependientes pero enfrentadas.

Amor y Odio se definieron en la posterior escritura y, puesto que, hermanos gemelos eran, cuando uno no está presente, el otro ocupa su lugar. Y, al fin y al cabo, dos palabras fueron para siempre, por los tiempos de los tiempos.

Extraído del libro “El Lado Oscuro del Cuento” de Víctor Morata Cortado

SE FELIZ Y LIBRE


Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen
también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos
solamente, ¿qué tiene eso de excepcional? ¿No lo hacen también así los
paganos? Vuestra bondad no debe tener límites, así como no tiene límites
la bondad de vuestro Padre que está en los cielos.
Jesús de Nazaret


Son tantas las veces que he oído a alguien decir: “OK, OK, te perdono, pero jamás lo olvidaré”, o negarse del todo a perdonar.

Yo he sido uno de los innumerables que han hecho esa misma promesa amargada. Recuerdo el trauma doloroso que sufrí cuando murió mi madre, Dolores. Ella tenía 34 años, yo 17.

Le tenía rabia a Dios por no haber dejado a mi madre con vida, y me negué a perdonar a Dios por haber sido tan desconsiderado. Al pasar el tiempo, le perdoné a Dios, pero por muchísimo tiempo no pude olvidar, pues todavía ardía en mi corazón un gran dolor.

A los 22 años de edad me envolví en una serie de robos armados con tres otros hombres. Al cometer el último robo armado, hubo un tiroteo con la policía. Fui herido por uno de los agentes, y a mi vez lo herí a él. El policía se recuperó; de lo contrario, yo no estaría escribiendo estas líneas, pues hubiera sido ejecutado en la silla eléctrica del presidio de Sing Sing.

Total, para acortar un cuento largo, en el 1950, nueve meses más tarde, me dieron dos sentencias: una de cinco a diez y otra de cinco a quince años, a labor dura, a cumplirse concurrentemente, primero en Sing Sing y después en Comstock (Institución Correccional “Great Meadows”).

De vez en cuando, a través de los años, me enfurecía con Ángel y su traición que me había dejado con dos órdenes de detención pendientes por robo armado en el Bronx. De noche en mi celda, fantaseaba acerca de las formas en que iba a matar a Ángelo, o por lo menos apalearlo hasta que me implorara que lo mate.

En la calle, habíamos sido como hermanos, y yo lo había querido a él como tal. Pero ahora, en la prisión, le tenía odio; lo único que quería era vengarme por lo que me había hecho. En verdad, a través de los años luché contra esos sentimientos asesinos; hasta solía orar para quitarme esos pensamientos violentos de la mente.

A veces me olvidaba de Ángelo por largo tiempo, pero cuando menos lo esperaba, el recuerdo de su traición se me brotaba de nuevo por dentro.

Al fin me soltaron en 1957, para enfrentar las dos órdenes de detención en el Bronx, por las cuales me podrían haber dado una sentencia de 17 a 35 años. Pero gracias a Dios, por mi buen comportamiento y mis estudios en Comstock, me dieron libertad bajo palabra y con orden de presentarme una vez por semana ante dos oficiales diferentes.

De vuelta en la calle, no pude dejar de pensar en lo que pudiera suceder si me encontraba con Ángelo. Nunca fui en busca de él, pues de veras no lo quería encontrar.

 Yo había empezado a asistir a una pequeña iglesia llamada Rehoboth en la calle 118, utilizándola como un “half-way house” (casa de rehabilitación) para mantenerme libre de la atracción que ejercen esas calles bravas. De vez en cuando pensaba en Ángelo y todavía sentía la rabia dentro de mi corazón. Nunca me topé con él y encontré cosas mejores con que ocuparme: Por ejemplo, continué trabajando en el libro que había comenzado a escribir en la prisión; llegué a conocer a una joven llamada Nelín, que asistía a la misma iglesia, y sentí el gozo de enamorarme y de compartir con ella los mismos sentimientos cálidos.

La memoria de Ángel se disminuyó y poco a poco se desvaneció. un suave atardecer de verano, Nelín y yo salimos a caminar por la Avenida Tercera, gozosamente comparando los precios de anillos de compromiso y de boda. Al salir de una joyería, encaminados a otra, oí que alguien con voz suave me llamó de nombre. “Oye, Pete.” Supe sin la menor duda que era la voz de Ángelo.

Di la vuelta y lo miré. Su cara mostraba surcos hondos de tensión, causada tal vez por las muchas veces que tuvo que mirar atrás sobre su hombro. Sentí el rugido de un rencor viejo subirse como bilis desde mis entrañas, pero lo suprimí y con paciencia esperé para oír lo que Ángelo tenía que decir.

 En voz baja dijo: “Por favor, Piri, no te olvides de lo que hablamos.”

Consentí con la cabeza y me di vuelta para mirar a Ángelo, que dio un trago vacío, no tanto por miedo sino más bien por el esfuerzo de decir algo que desde hace tanto tiempo necesitaba decir.

Habló con la misma voz suave con que había llamado mi nombre:

“Pete, he herido a todos los que amo, y eso por cierto te incluye a ti. En el cuartel de policía me empezaron a golpear tanto que no lo pude soportar. ¿Me puedes perdonar por haber choteado, bro?”

“Comprenderé si no lo haces, pero me tomó todo este tiempo para encontrar el valor, porque aunque no me perdones, por lo menos tuve que tratar. Así que – por favor – ¿qué me dices, Pete?”

Seguí mirándolo, y sólo le respondí cuando Nelín me apretó la mano.

Las palabras que me salieron del corazón me quitaron un gran peso del alma, y sentí que mi espíritu empezó a volar libremente.

“Seguro que sí, bro, te perdono. Dicen por ahí que cada persona tiene su límite, y yo soy igual. Así que, ante la verdad de Dios, no sólo te perdono, Ángelo, sino que también todo queda olvidado. Eso te lo juro sobre la tumba de mi madre.”

Las lágrimas que se le saltaron a Ángelo eran un eco de las mías.

“Gracias, Pete. Por tantos años me he odiado hasta las entrañas por no haber tenido el valor de no chotear. Si pudiera revivir todo aquello, dejaría que me mataran a palos antes de entregarte. Gracias, bro, por tu perdón y por olvidarlo todo, y te lo digo desde el fondo de mi corazón.”

Ángelo extendió la mano, pero empezó a retirarla como si no quisiera abusar de su buena suerte. Rápidamente extendí mi derecha y le di la mano con gran sinceridad. Sentí el apretón que me dio Ángelo. Nos dimos un abrazo breve, y con una sonrisa se despidió diciendo:

“Nos veremos por ahí, bro”, y se fue caminando. Tuve que pensar en las palabras que Nelín una vez había leído: “El cometer errores es humano, el perdonar es divino”.

De veras que es difícil perdonar, pero mi padre, Juan, me decía frecuentemente: “Todo es difícil hasta que lo hayas aprendido, después se te hace fácil.” Yo he aprendido mucho. No sólo había perdonado a Ángelo, mi hermano de la calle, pero también había aprendido a perdonarme a mí mismo por haber cargado tanto odio y sed de venganza. Sentí como si la alborada me alumbraba el corazón.

Tomé a Nelín de la mano y sonrientes nos encaminamos hasta la próxima joyería. Por fin, el amor que llevaba por dentro estaba libre del peso del odio y del hambre de venganza que casi me había enloquecido.

Jamás volví a ver a Ángelo, pues se mudó a otra ciudad. Fue con pena que varios años después supe que lo habían asesinado por una suma de dinero que le debía a unos prestamistas del hampa.

Siempre estaré contento de haber perdonado a Ángelo y también a mi mismo. He aprendido que por lo que el mundo no me perdonaba, yo mismo podía perdonarme y así librarme de todo sentimiento de culpabilidad.


He aprendido que la prisión más cruel es la prisión de la mente y del espíritu.

En verdad, hay una gran potencia en perdonar a otros, igual como hay potencia en perdonarse a uno mismo.

Por cierto, la sabiduría está en no volver a caer en lo que originalmente nos metió en líos. ¡Punto!

Con amor, un hermano, Piri Thomas, autor de “Por estas calles bravas”.


Piri Thomas
(Introducción  del libro "70 veces 7)
Me quedé mirándolo. Me pregunté cómo podía tener el descaro de llamarme “bro”, hermano, después de haberme delatado; pero a la vez me alegraba de que me llamara “bro” otra vez.
Nelín me jaló del brazo para llamarme la atención, y con los ojos me preguntó si este hombre era Ángelo del que yo le había contado con tanto coraje.
Mientras me recuperaba en el Hospital Bellevue, en el piso de los presos, uno de los tres bandidos, llamado Ángelo, le contó todo al fiscal a cambio de clemencia. Ángelo era como un hermano mío; ambos nos habíamos criado en la misma cuadra de la calle 104. Cuando los  policías de la comisaría número 23 lo amenazaron con darle una paliza tal que su propia madre no lo iba a reconocer, Ángelo me delató por mi parte en previos robos cometidos sin armas. Se había quedado callado lo más que pudo, pero al fin se le derramaron las palabras y contó a los policías lo que era y lo que no era.

Cuando me dieron de baja del Hospital Bellevue, me encarcelaron en las Tumbas de Manhattan, en Center Street 100, para esperar mi juicio. Supe que todo lo que Ángelo había confesado me lo echaron encima a mí.
La potencia del Perdón

"...Cuando me pidieron que escribiera la introducción al libro “Setenta veces siete”, cuyo tema es la potencia del perdón, pensé acerca del tema, permitiendo que la mente se me volviera a los años 40 y 50, a los “guetos” de Nueva York, donde la violencia era y sigue siendo parte de la vida.